miércoles, 21 de enero de 2015

El Río Cuarto ROCK 1983 - Revista Colibrí










Revista Colibrí – Año I N°6 – marzo 1983

No fue sobre un escenario ni volaron claveles blancos. Nadie ensayó largas horas una nueva canción ni se alquilaron sofisticados equipos. La idea era hablar sobre las inquietudes de los músicos contemporáneos en nuestra ciudad, sus perspectivas y sus limitaciones. Así nació…

El Río Cuarto ROCK

Gerardo de Armas es bastante nuevito en la materia. Debutó como solista en el segundo recital de Plaza Olmos a fines del año pasado. Gabriel Radaelli. Guitarra y voz en el “Post-Data” riocuartense hace un año que recorre los escenarios de la región (“aunque sólo hace tres que empecé a tocar la viola”, murmura). Víctor Rapetti ya es una figura conocida en el ambiente local; su actividad musical le valió una invitación de Mario Luna para participar de La Falda ’83 en el festival paralelo de nuevos creadores; cuestiones laborales le impidieron viajar. Antonio “Pichi” Pérez, profesor de guitarra del Conservatorio, formó parte de “Trama” uno de los grupos más importantes de la música “progresiva” en nuestra ciudad, sin embargo, su actividad comenzó a ser conocida hace más de diez años, con aquel inolvidable grupo “Expansión”, contemporáneo de otros “adelantados” como “Los Blackers” y “Los Mármoles”, por citar algunos, y sucesor de “The Deamonths” el primer grupo de “Pichi”.
A estos representantes de distintas generaciones de músicos rockeros, COLIBRI los reunió en “Juglares” (¿Qué otro lugar podría ser si no?) para hablar sobre la realidad local de esta música que se da el lujo de figurar, junto a algunas manifestaciones de la Iglesia y del fútbol, entre las actividades con mayor poder de convocatoria en el Río Cuarto de hoy.
-La música rock reunió a más de dos mil personas en cada uno de los recitales que se llevaron a cabo en Plaza Olmos 1982. ¿Podemos hablar de un movimiento rockero riocuartense?     
Víctor: Creo que todo esto es resultado de un gran movimiento nacional. En Río Cuarto no están dadas las condiciones como para que se puedan manifestar todas las corrientes y todos los géneros que confluyan en un movimiento musical. La cosa aquí es bastante unida sobre el escenario, aunque fuera de él no existe un laboratorio donde los músicos investiguen y trabajen juntos.
Antonio: A mí me parece que existe un pequeño movimiento. Al público se lo ve con una tremenda necesidad de recibir las cosas que le puede llegar a dar un músico.
Víctor: Sí, es cierto. Ahora incluso hoy gente que va a ver a tal o cual grupo. Por ejemplo, hay quienes siguen mucho a “Post-Data”.
Gabriel: Mirá, al principio los únicos que nos seguían eran los amigos. Después empecé a recibir cartas, me hablaban por teléfono, gente que no conocía me llamaba para decirme que le gustaba mucho lo que hacíamos.
-Gerardo, ¿vos te encontraste con cosas distintas a las que esperabas cuando dejaste de ser “público” y pasaste a ser el “músico”?
Gerardo: Me encontré más bien con cosas nuevas, no tan distintas a lo que yo pensaba. Desde abajo me imaginaba un mundo inalcanzable, un mundo muy particular; ahora, cuando estuve en el escenario, me dí cuenta que todo es muy lindo aunque me costaba creerlo. Me preguntaba por momentos que hacía yo ahí arriba.
-¿Cuáles son las limitaciones que tienen los músicos rockeros en Río Cuarto?
Víctor: La primera limitación es que tienen poco acceso al buen equipamiento…
Todos: Totalmente de acuerdo…
Víctor: …La segunda es que no hay una continuidad de espectáculos tal que permita el desarrollo creativo de los músicos; el público verdadero de rock en Río Cuarto  oscila entre las 500 y las 1000 personas; el resto, entra en la corriente por moda o snobismo, o directamente no entra por la falta de continuidad en los espectáculos.
-Empresarialmente, ¿cómo se trata al músico de rock?
Gabriel: Aquí los empresarios tratan de sacar la guita ellos, arriba del escenario, te las arreglás vos…
Víctor: En música, los únicos empresarios que hay son los que aprovechan el consumismo musical organizando bailes populares o cosas por el estilo. A esos empresarios poco le importa el músico de rock.
Antonio: Hay que analizar varias cosas. Hoy la gente es muy exigente en lo que a calidad de sonido se refiere; como los músicos de rock riocuartenses no están integrados como un show o como un número, hay gente que sólo puede enfrentarse con ellos en los festivales masivos o al aire libre donde el sonido es lamentable. Entonces, adquiere una visión deformada de lo que ellos hacen
Víctor: Insisto, aquí hay equipos que sirven “para la emergencia”. Pero no hay uno con los vatios necesarios como para hacer espectáculos como el de Plaza Olmos. Allí los músicos van porque tienen necesidad de expresarse, no porque sepan que los van a escuchar bien.
-Ante esta situación. ¿qué perspectiva tienen los músicos riocuartenses?
Víctor: Y, habrá que esperar un milagro porque los equipos extranjeros son inalcanzables y los nacionales no han salido buenos. Mientras tanto, tendremos que seguir dándole… Esto no se puede detener.
Antonio: Aquí, en todo el país, el músico tiene que ser también organizador. El tiene que adaptarse a las circunstancias y, con las posibilidades que tiene tratar de hacer lo mejor posible. No podemos soñar, en esta Argentina post-Malvinas, con un equipo fabuloso para Río Cuarto. Creo que la cuestión pasa por reunir 100 ó 200 personas más seguido, que juntar a tres mil o cuatro mil dos veces al año para que no escuchen nada.
-¿No podrían unirse los músicos y patear todos para el mismo lado?
Víctor: Yo creo que pateamos todos para el mismo lado… lo que pasa es que no vemos el arco (risas). Aquí los músicos no se han unido porque tal vez falta alguien que tenga un poco más de decisión y nos junte. De cualquier manera, cuando alguien necesita una guitarra o un cable, siempre lo consigue.
Antonio: Todos los problemas que hemos visto, existen. Pero también hay que reconocer que la formación musical es, de acuerdo a la magnitud de la ciudad y de los tiempos en que estamos, bastante baja.
-¿El público local es respetuoso con el artista?
Gerardo: La gran mayoría de la gente, sí. Pero siempre hay un grupito que sólo va a molestar.
Victor: Mirá, el público de acá no es como el de La Falda o el de B.A. Rock que te tira –lo he visto- hasta un choripán si no le gustás. Esas actitudes enfermizas, aquí no se ven.
Gabriel: Como no hay continuidad, la mayoría va al recital a escuchar a los músicos o a juntarse simplemente. Son pocos los que directamente van a molestar.
-¿Cómo es el nivel autoral en Río Cuarto?
Víctor: Acá, en los dos últimos años, lo mejor estuvo con “Trama”. Además hay buenos letristas y gente como Rubén Domínguez que apunta más o menos bien. También hay experiencias rítmicas positivas como las de “Cuadrante”.
Gabriel: En ese sentido, los músicos “viejos” marcan el camino. Los más jóvenes tratamos de hacer las cosas lo mejor posible.
Antonio: Aquí se imita demasiado a los llamados “grupos grandes” (digo “llamados” porque hay muchos que se dicen “grandes” y lo son sólo porque aquí no se escuchan los grandes en serio de afuera). El artista debe hacer lo que siente, como lo hacía –perdonen si no soy objetivo- Daniel Bruhm. Además, los músicos argentinos son baladistas: Interpretan letras con la melodía como acompañante. No hay un gran desarrollo de la música instrumental.
Víctor: Incluso los músicos “grabdes” obligados a “fabricar” más que a “crear” por la necesidad de las grabadoras, están en franca decadencia. Sin embargo, hay una latinoamericanización –creo que espontánea- de la música joven que permite el surgimiento de tipos excepcionales como Alejandro del Raco que mezcla música hindú con música del altiplano. Esta renovación creadora le va a hacer mucho bien al movimiento.
La charla continuó hasta que alguien acercó una guitarra. “Pichi” junto a Sergio Luna, invadió “Juglares” con clásicas melodías: Víctor y Gerardo interpretaron sus temas: Gabriel (“No tengo nada preparado como solista”) tímidamente cantó “Ché, pibe” de Porchetto. La música se instaló en nuestra mesa. El “Río Cuarto Rock” de la nota había terminado… o recién comenzaba…

martes, 20 de enero de 2015

Deimos en La Casona - Puntal 1985






Diario Puntal – 16 de agosto de 1985

La clave de Deimos: trabajo y seriedad

El miércoles pasado “La Casona” reeditó el encuentro musical que denominó “Invierno Rock”, con la intención de convertir a esta confitería en el lugar predilecto de los jóvenes.
En esta oportunidad se presentó al grupo “Deimos” integrado por Gabriel Radaelli (guitarra y voz), Marcelo Frankel (batería) y Luis Bagatolli (bajo), que cubrió las expectativas creadas ya que era una de las propuestas más sólidas en esta serie de presentaciones.
El grupo demostró un trabajo ordenado que se reflejó en la correcta interpretación  de los temas, todos elaborados por el grupo, lo que también indica la madurez musical de los integrantes que asumieron la postura de avanzar pacientemente pero sin descuidar detalles. En síntesis, Deimos tomó con seriedad su trabajo y el público entendió correctamente esa actitud.
En cuanto a la voz del grupo, y también guitarra, Gabriel Radaelli, le faltó soltura y fuerza aunque sus cualidades pueden ser bien explotadas en este género con un trabajo también constante y con el afianzamiento sólo posible con reiteradas presentaciones.
En la segunda parte de su presentación la nota destacada la dio la artista invitada, Marta Azar, quien ganó el silencio y la atención de los jóvenes con la dulzura de su voz, tal vez no muy acertada para el rock pero la inteligente integración de la misma en la elección temática no deslució para nada su presentación sino, incluso, le aportó al género la sensibilidad de su voz lo que repercutió exitosamente en el público.
Deimos respondió a los seguidores del rock, no con su virtuosismo, aún, pero si con trabajo ordenado y serio, lo que lo convierte en una de las propuestas interesantes del universo rockero de la ciudad.
También es de destacar la presentación de un dúo humorístico chileno que aportó a la agradable reunión la gracia y simpatía del humor trasandino, y esto denota ya la aspiración de “La Casona” de convertir este lugar en el medio de expresión artística y de reunión juvenil.
Los temas interpretados por Deimos fueron los siguientes: Civilización del sol, Soñando respuestas, Cuando el sol se haya ido, Ciertos días, Deimos y nada especial en la primera parte. Posteriormente y con la inclusión de Marta Azar: Corriendo hacia la luz, Quisiera, Viaje sin final, El aire el viento, XXNN Delirios de un rompecabezas y Años de ilusión.

viernes, 28 de marzo de 2014

Metanomia presenta su primer CD - Puntal 2007





Diario Puntal – sábado 27 de octubre de 2007

“Un punto en el Universo”
 
El grupo local “Metanomia” presenta hoy su primer disco
Esta noche a las 21,30 en el Auditorio Menossi, Avd. España 41, se presenta el primer disco del grupo de rock progresivo local “Metanomia”, en un recital con entrada de 10 pesos y organización de Amigos por la Música y la UNRC.
José Hernández (guitarra y voz), Santiago Oga (teclados y voz), Esteban Favaro (bajo) y Agustín Romanelli (batería) integran la banda que acaba de registrar “Un punto en el universo”.
El grupo surgió en 2006, cuando cuatro jóvenes músicos de Río Cuarto se disponen con tenacidad a juntarse y crear, mediante una conjunción de estilos variados, música desde un nuevo perfil.
Conjugando ideas del funk, del jazz, de terrenos sinfónicos, corales y metaleros, “Metanomia” genera un puente por el que pasar de un estilo a otro para que coexistan en un instante de tiempo.
La formación musical de sus integrantes no dista tanto de ser autodidacta aunque tiene un refuerzo académico aunque tiene un refuerzo académico importante que ha ayudado a que su creatividad pueda ser plasmada en ritmos y melodías.

Peña de Calibre 22 - Deflagración, Triptome y 7° Regimento - Puntal 1993




Diario Puntal – viernes 21 de mayo de 1993 con

Con la actuación de tres bandas

Peña Rockera
después de varios meses de silencio, el rock local vuelve a sonar en vivo. El encuentro rockero será hoy a la medianoche en el boliche de San Martin al 900 en lo que se ha denominado "La peña de Calibre 22". "Calibre 22" es un programa de la FM Open que se emite de lunes a viernes de 0 a 2 y donde se pasa mucho rocanrol y todas las derivaciones de ese género. Juan Angél Cufré -conductor del programa – fue el mentor de esta buena idea que volverá a reunir a músicos y escuchas del rock de Río Cuarto.
Sobre las tablas del boliche peñero tocarán hoy Deflagración, Triptome y 7° Regimiento.
Deflagración está compuesto por Fernando Pereyra, Pablo Parejas, Angel Lozano y Julio Pereyra. Hace casi un año y medio que están formados y su propuesta es hardcore.
7° Regimiento sufrió el año pasado la deserción de su vocalista Sandro López y hoy será el debút del nuevo cantante, el "Flaco" Concetti. Siguen en la banda Carlos Izurieta, David Di Palma, Martín Angelino y el "negro" Coria. Más de dos años juntos y muchos seguidores.
Triptome, también debió reacomodarse puesto que Mariano Villegas dejó el grupo. Hoy también presentarán a un nuevo bajista, Pablo, Martín y Alejandro Tamiozzo y Cristian Llonga continuán en esta banda de muchos años de buen rocanrol.
Tres grupos en vivo, entonces, hoy a la medianoche en "La peña de Calibre 22". la entrada es de solamente tres pesos.

Lo Parió, Deflagración, D.G.I, TRiptome y El Error - Navidad 1994 - Puntal








Diario Puntal – martes 20 de diciembre de 1994

CINCO GRUPOS LOCALES EN VIVO EN LA PLAZA OLMOS EN LA “NAVIDAD CON ROCK”

El arbolito se llenó de sonidos

Escribe Andrés Natali – Exclusivo de PUNTAL

Los recitales gratuitos, y al aire libre son, de por sí, diferentes. Más aún cuando se trata de un recital de rock. Antenoche, la Plaza Olmos dejó de lado su rutina nocturna de parejas adolescentes que lo visitan cada domingo, para albergar a cientos de personas en el festival denominado “Navidad con rock” que, organizado conjuntamente con la Subsecretaría de Cultura de la municipalidad local y los integrantes de los grupos locales, fue a beneficio de los niños carenciados de Río Cuarto. Y, también, el hecho de que sea a beneficio aporta su cuota de diferencia: por un lado, porque los medios de comunicación que jamás anuncian la realización de un recital, ahora lo hacen y, por el otro, porque mucha gente y muchas instituciones se sorprenden por la solidaridad de los chicos que hacen “esa” música.
Por todas estas cuestiones es que el festival de antenoche estuvo lleno de gente. Estuvo presente el piso de personas que hubo durante todo el año en cada recital: 200 individuos. Pero otros cientos arrastraron sus cuerpos hasta la zona de la Municipalidad porque era gratis, porque era a beneficio, porque querían ver de qué se trataba o porque, simplemente, pasaban por ahí. Hubo mucha gente grande con sus hijitos que disfrutaron de algo que sus ojos y sus oídos no estaban acostumbrados a ver y hubo otros que no “aguantaron” más de cinco minutos y huyeron “espantados”.  
Esta “Navidad con rock” sirvió también como excusa para una buena despedida del ´94 para el rock local, despedida que comenzó el viernes con el recital que tuvo como protagonista en la Segat a los locales Cerebros Atómicos y Expresión Suburbana y a los porteños B.O.D. (Buscando Otra Diversión) y D.A.J. (Diferentes Actitudes Juveniles). Antenoche treparon las tablas Lo Parió, Deflagración, D.G.I., Triptome y El Error. En general, fue un buen recital pero, se sabe, en los recitales al aire libre es difícil conseguir un buen sonido, más aún si el viento sopla fuerte. Los encargados de abrir la noche fueron los debutantes Lo Parió. Integrado por músicos que supieron estar en bandas como El Ramah, Muertos y Enterrados y La Mahara, la banda presentó una interesante propuesta, aunque sonaron desparejos y donde se notó la falta de ensayo. Eduardo Pinto en bajo, Bumbula en guitarra y Carlos Azócar en batería fueron respetados por el público y hasta hubo un poco de pogo.
Angel Lozano (bajo), Fernando Pereyra (batería y voz) y Mauro Agüero (guitarra), es decir, Deflagración, fue la segunda banda en llenar a los arbolitos de la Olmos de sondos. El trío mostró su interesantísima propuesta noise y su oscuridad en las letras. Deflagración es un muy buen grupo que presenta una onda bien distinta y pocas veces escuchada en Río Cuarto y que, justamente por eso, es difícil que llegue a tener mucho público, pero, por suerte, fueron respetados y obtuvieron merecidos aplausos.
Después pisaron las tablas los D.G.I. (Diarrea Gastro Intestinal), el grupo que alista a Darky Sisalli en voz, David Di Palma en guitarra y coros, Leandro Palma en batería y Marcos Fernández en bajo y coros. Los “inspectores de inodoros” volvieron a demostrar su rápido crecimiento y de la mano de un buen hardcore, el grupo sonó armado y compacto y lograron que el pogo fuera intenso y la fiesta total.
Martín Tamiozzo (bajo y voz), su hermano Alejandro (guitarra) y Cristian Llonga (batería), o sea, Triptome, fue el cuarto grupo en sonar en la “Navidad del rock”. El trío, como siempre, sonó armadísimo y con mucha potencia, presentaron algunos temas nuevos y, hacia el final de su presentación, hubo mucho pogo y la fiesta tomó buen color.
El final llegó con El Error, el grupo que alista a Walter Duarte en voz, Mariano Villegas en guitarra, Claudio Barbero en batería, Pablo Alturria en bajo y Diego Ochoa en saxo y voz. La banda mostró, como siempre, un poderoso cóctel explosivo y presentó un interesante tema nuevo. El público respondió con fervosoros y merecidos aplausos y algunos movieron sus cuerpos.
No fue un festival fantástico, pero igualmente fue una buena forma de despedir un gran año para el rock local. Hubo fiesta y mucha gente y el arbolito de navidad se llenó de buenos sonidos.       

domingo, 9 de febrero de 2014

Horus, La Gargola y D.G.I. - Puntal 1997




Domingo 20 de Abril de 1997 – Diario Puntal 
 
Horus, La Gargola y D.G.I. en el “Rock en el Centro”
Salpicarse la cara

Al caer el sol, la noche se presentaba calurosa. Parecía que el “veranito” de abril iba a seguir azotando los cuerpos riocuartenses. Pero poco después de las ocho el cielo amenazaba con un diluvio. Y no fue para tanto, pero más o menos. Justo a las 23, hora estipulada para el comienzo del cuarto año consecutivo del ciclo de “Rock en el Centro”, la lluvia comenzó a caer furiosa desde el cielo y no paró por varias horas. Entonces los cuerpos que se aprestaban a desplazarse hasta el enorme salón de General Paz y Alsina, no optaron por esperar a que el cielo se calmara, sino todo lo contrario, decidieron empaparse porque no querían perderse una noche de rock.
Así fue que junto con el regreso del otoño al otoño, el ciclo volvió a sonar en el Centro Cultural Viejo Mercado y varios jóvenes que seguramente deberán soportar los posteriores resfríos, exhibían sus cuerpos completamente mojados y, hasta algunos, se sacaban sus borcegos o zapatillas y se desplazaban descalzos.
Y este nuevo año del “rock en el Centro” tiene un par de novedades que hace que si bien no se lave completamente la cara, sí se la salpique. La primera tiene que ver con la muy buena idea de exhibir videos musicales en una pantalla gigante. Se sabe que los jóvenes de los noventa consumen constantemente videos, sean tanto caseros o través de la prestigiosa cadena MTV. El hecho de poder verlos en dimensiones mucho mayores que los de un televisor y antes de escuchar bandas en vivo, fue producto de aplausos y la idea fue recibida muy bien por los chicos. Durante una hora, entre las once y las doce de la noche, se pudieron ver videos de grupos del rock pesado mundial como Iron Maiden (se proyectaron algunos inéditos de la popular banda), Pantera y Megadeth, entre muchos otros.
La otra novedad tiene que ver con el antes del recital. Por primera vez en los cuatro años de historia del ciclo, afiches de un tamaño considerable y de color, llamaron la atención en el centro de la ciudad. El rojo y el negro fueron los colores elegidos para un afiche donde todo lo escrito estuvo bien, salvo una innecesaria frase referida al alcohol.
Lo que podría ser una tercera novedad es el hecho de que, según parece, este año el ciclo se extendería un poco más allá de los sonidos pesados que siempre lo caracterizaron. En la segunda fecha, programada para el 16 de mayo, actuarán El Error y Simionimio y para más adelante se prevén las presentaciones de bandas bluseras como El Abismo y La Cervecera.
Melodías metálicas
Poco después de la medianoche la música en vivo comenzó a sonar de la mano de Horus. Esta nueva banda local integrada por Facundo Sarabia (guitarra), Leandro Ramallo (guitarra), Gastón Ramos (batería) y Federico Basso (bajo y voz) concretó su debut y, por ser la primera vez que pisaron un escenario, el resultado fue bueno. Sonaron bastante armados aunque, obviamente, les falta la soltura de los grupos con experiencia. Con temas propios como “Llantos que nunca callarán”, “El reflejo” y “La gran opera de fuego”, Horus mostró su propuesta heavy ante un público que le brindo su apoyo con pogo y palmas.
Luego le llegó el turno a La Gárgola, un muy interesante grupo local que viene tocando desde hace poco tiempo y que parece ir afianzándose arriba de las tablas.
Los destacados guitarristas Gastón Ortiz y Lucas Cerioni, la buena base compuesta por Rodrigo Aime y Darío Díaz, el aporte de los teclados de Emanuel Guzmán y la aguda voz de Luciano Giacomuzzi, hacen de La Gárgola un grupo para tener en cuenta. Ellos hacen heavy metal con mucha melodía y eso, en estos tiempos, no es tan común de ver. Tocaron varios temas propios pero también hicieron algunos interesantes covers. Cuando sonaron los temas de Iron Maiden el pogo fue total y, al final, Ortiz se lució con una interpretación de esa maravillosa canción de Led Zepellin, “Escalera al cielo”. Antes, el otro guitarrista, Cerioni, había hecho lo propio en un solo para el aplauso.
El final de la noche llegó con D.G.I. (Diarrea Gastro Intestinal), la banda más “vieja” de las tres. Ellos tienen un público fiel que los sigue a todas partes y siempre donde ellos tocan se arma fiesta y pogo. Aunque esta vez debieron tocar sin el guitarrista Marías Mercau que está en cama con hepatitis, “Gringo” Ambrosio (bajo), Federico Díaz Bedoya (batería), Marcos Fernandez (voz) y David Di Palma (guitarra), hicieron de las suyas y volvieron a demostrar que son una de las mejores bandas de la ciudad. Con su potencia acostumbrada, el grupo heavy interpretó temas propios conocidos, presentaron uno nuevo referido a cierta ignorancia periodística y tocaron el clásico del heavy argentino: “Destrucción” de V8.
El “rock en el Centro” arrancó con potencia, algunas novedades y buena cantidad de público. Se salpicó la cara en una noche lluviosa.

                                                                                                                                                Andrés Natali

martes, 28 de enero de 2014

Simplemente Rock año 1988 - Genético, BM 51, La Guardia Civil, Estrellas y Gusanos, Manzana, Victor Rapetti, Clips, Vía Taxi e Interfasse









Jueves 1 de diciembre de 1988 - Suplemento CHE – año 3
Simplemente Rock

Diez horas de rock, durante do noches, con 14 bandas, suena a mostruosidad. Y así fue nomás el “Simplemente Rock” que se desarrolló en el Teatro Municipal el viernes y el sábado, con el auspicio de la Subsecretaría de Cultura y el suple. Con una correcta organización, buena escenografía, aceptable sonido y juego de luces y ningún tipo de incidentes, la única mala onda lo constituyó la escasa asistencia de público, para nada acorde con las dimensiones del festival. Para los que no fueron les brindamos esta amplia cobertura, cosa que no les falte argumentos para arrepentirse.

“Esto es rock, loco. Esto se llama sim-ple-men-te rock” gritó como un desatado repetidas veces un improvisado locutor. Y no quedaron dudas de que durante el viernes y el sábado nos llenamos de esa música potente y delirante capáz de intoxicarnos las neuronas de buenas ondas.
El arranque del superfestival, apenas unos minutos más tarde de lo estipulado estuvo a cargo de “BM 51”, cuando aún faltaban ingresar locos al teatro y la mitad se estaba acomodando.
Esta banda encargada de romper el hielo sonó fuerte (demasiado para nuestros oídos) y mostró cierta originalidad como la interpretación de algunos temas más en inglés, pero el balance no puede calificarse positivo. De todas maneras, no debe soslayarse en su haber que debido a la imposibilidad de ensayar previamente el sonido, el loco Bianchi usó como “conejitos” para ajustar los decibeles. Habrá que esperar nuevas actuaciones de este grupo para emitir un juicio más concluyente.
“Necesito un lugar” dijo La Guardia Civil apenas subió a la tablas, y se lo ganó. Con un rock pesado bien trabajado (a pesar de ser apenas su segunda presentación) Martín Guezuraga (teclado y voz), Gabriel Cabrera (guitarra), Gabriel Fontanilla (bajo) y Juan Pablo Zurita (batería) a partir de una base de bata con un correcto ensamble en teclado, esta joven formación ofreció una propuesta sólida y se ganó las primeras palmas del público. Particularmente creemos que les faltó variar el ritmo de los temas, puesto que por momentos sonaron monocordes y sin brillo, aunque seguramente tendrán tiempo para la autocrítica y para efectuar ese y otros arreglos. El crédito lo tienen abierto. Sobra materia prima para hacer algo más personal y quizá menos denso.
Y llegó el primer grito fuerte de la noche: “Estrellas y Gusanos”, y con ellos el delirio total. Riqueza sonora, potencia, buen ritmo, brillo, se combinaron en una actuación sencillamente genial. Pero en tren de elogios, evidentemente el comentario debe dirigirse hacia otros carriles extramusicales, los cuales -en este caso- se suman a lo anterior. Los estrellas exhibieron una saludable intención de hacer algo distinto, huyendo a los estereotipos y demostrando una ideología propia. Con letras de neto corte social, más característica de los orígenes del rock (contestatarias, violentas, rebeldes, pero en serio) que de lo predominante en la actualidad, la banda presentó un gran equilibrio en todas sus líneas y surge como la promesa más firme del espectro local.
La radiografía esquemática de los Gusanos muestra la notable capacidad del batero Marcelo Frankel, la frescura de Leo Fagiano en teclados, el talento de Mariano Villegas en guitarra con el corecto acople de Gustavo Vélez en bajo y un vocalista delirante y con estilo propio: Walter Duarte, quien por momentos revivió el angel de Luca Prodan lo que no es poco... En síntesis, una formación destinada a trascender.
Recreo. 15 minutos para estirar el corpus y despejar la mente antes de concentrarnos en el primer extranjero de la noche: los berrotarenses de “Manzana”, pioneros del rock de esa localidad. Pantana (teclados y voz), Topazo (bata), Paulucci (percusión), Guillermo Gómez (primera guitarra), Chuno Ordoñez (segunda guitarra) y Marcelo Alvarez (bajo) brindaron un excelente recital y se ganaron una cerrada ovación de los/las monos/as que abarrotaron el teatro. La banda sonó ajustada , rítmica y se entregó por el show, haciendo algunos hits inolvidables como el “Rutas Argentinas” de Spinetta, que fue coreado por los presentes y bailado por los menos inhibidos. “Quiero que me den las fuerzas para hacer un rock”, repitió en el estribillo de cierre su vocalista, y por lo visto a Manzana le sobra energía para conseguirlo.
Y aunque se había corrido la bola que no se presentaría, imprevistamente hizo su aparición Victor Rapetti con una banda improvisada. El periodista-locutor-cantante ofreció una agradable versión de “Mariposa libre” del mudo Sting, hizo un tema propio y luego se despachó con dos temazos: uno de Fito Páez y otro de Nito Mestre, que sonaron a merecido homenaje a dos rockeros de alma. En este grupo remendado por Frankel en batería, Miguel García en teclados y Chiche Chavero en bajo, se destacó por lejos la guitarra del manco Gabriel Radaelli, un poco perdido tras la virtual disolución de los Analgésicos.
La maratón musical prosiguió con Clips, enrolado también en los rock pesado. Con un sonido prolijo y bien armado, los dos Cruciani en guitarras y voz, Gonzalo Sallent en bajo y coros, Alejandro Muller en teclados y Bullich en bata consiguieron una buena respuesta del público y debieron hacer un bis “Empecemos a luchar” suerte de himno por la paz. El grupo sonó compacto y le sobró potencia, tanto que las letras quedaron casi en segundo plano.
A esa altura, el viernes dejaba de serlo y cierto cansancio se apoderaba de los presentes. Los locos que se fueron se perdieron la actuación de una de las mejores bandas pop que circulan por estas geografías: Interfasse. El trio compuesto por Carlos Boccolini en guitarra y voz, Marcelo Pagliasso en bajo y coros y Anibal Carnicer en batería, aportó frescura y calidez, acertados arreglos de guitarra, además de interesantes cambios de rítmo. El secreto de los “Soda” riocuartenses es la simpleza, llena de matices y originalidad. Un pop pulido, bien trabajado y sin estridencias.
Y no había tiempo para mucho más. La formula de hambre + sueño había conseguido que la mitad de los presentes se fugara. Ese debería haber sido el cierre. Pero no, subió a escena el segundo grupo extranjero de la noche: Terapia Extensiva, oriundos de Río Tercero. Con algunos desajustes (quizás porque les faltó el tecladista), los locos hicieron algunos temas propios e intentaron copar a los pocos valientes que aún permanecían en el recinto. Lo consiguieron en parte, pero no nos animamos a a extendernos en la crítica pesto que varios factores conspiraron en su contra.

El sábado

y tras la extenuante maraton del viernes, después de cinco horas de rock, el sábado a las 21 se dio la orden de largada para que Vía Taxi picara en punta.
Con una bata potente más el acople de viola, esta flamante banda demostró una buena actuación. Tras un comienzo algo nervioso -lógico, además- de a poco se soltaron y mostraron un sonido interesante, especialmente cuand interpretaron un reggae y un lento, y tuvieron muy buena recepción.
El siguiente examen estuvo a cargo de Genético, que imprimió a su actuación un rítmo demoledor a partir de la potencia de Marcelo Salinas en la batería, el aporte de Tite Quiroz en bajo y los escurridizos arreglos en teclados de Angie Cánepa, además de toda la fuerza de Fabián Quiróz en guitarra y voz.
Tras arrancar con un instrumental potente y ajustado, Genético expuso un arsenal de rock pesado y demostró importantes progresos en los últimos meses. Para destacar dos temas, “Llegando a tiempo” y “Veredicto de la vida”. En contra habría que mencionar algo ya apuntado para otras bandas: la magia de la música por sobre las letras en algunos temas, especialente cuando cantó Angélica apenas se escucharon sus palabras ininteligibles. Cuidando este detalle la banda puede dar mucho más que lo demostrado el sábado.
De todos modos, lo apuntado no hizo ni puede empañar un recital frenético, que ubica a este grupo en el lugar de la banda a la que mayor futuro le auguramos...